En Baja California desde hace tiempo operan páginas dedicadas al golpeteo político y, según diversas versiones, también a la extorsión mediática. Entre ellas destacan “Opinia” y “Directo y Claro”, ambas administradas por
Juan Manuel Gastélum Rivera, panista y ex secretario particular de la hoy extinta política, Montserrat Caballero.
El método es simple: utilizar una pagina para enaltecer a ciertos personajes y otra para atacarlos, dependiendo de intereses políticos o económicos del momento.
Un ejemplo claro es el caso de Fernando Castro Trenti. Mientras en “Opinia” aparecen publicaciones buenas hacia el ex prista, en “Directo y Claro” se le critica.
Una estrategia de doble cara que, para muchos, es “morder la mano que les dio de comer”.
La misma dinámica se replica con gobiernos у contratos públicos. En una plataforma se publican boletines oficiales y mensajes positivos; en la otra comienzan los ataques.
Algo similar ocurrió con “El Chiquilín”, de la Patrulla Espiritual. Mientras en “Opinia”, Diana Escalante, señalada como socia de Gastélum Rivera, entrevistaba al activista social, en la otra página se difundían publicaciones para desacreditarlo.
Pero quizá el episodio más delicado ocurrió hace unas semanas, cuando el periodista Ángel Peña confrontó directamente a Gastélum Rivera. Según trascendió, la geolocalización de las IP de unas oficinas ubicadas en un centro comercial de la colonia 20 de Noviembre coincidía con el origen de varias publicaciones realizadas desde estas páginas.
Curiosamente, después de aquel encuentro, las publicaciones contra el comunicador disminuyeron considerablemente.
No sería la primera vez que señalan a Gastélum Rivera por operar este tipo de ataques. Antes ya había sido exhibido tras conflictos con diversos medios y comunicadores como Tony de Yo Amo
Tijuana, Palafox Noticias, Said Betanzos, TJ Comunica y hasta el periódico El Mexicano.
Al final, en política y en medios, tarde o temprano las máscaras terminan carandose.















