Trabajadores de la empresa de autopartes NAP en Tijuana hicieron llegar de manera anónima una serie de denuncias sobre presuntas irregularidades laborales que, aseguran, afectan a decenas de empleados.
La principal inconformidad surgió tras el reparto de utilidades. La empresa les informó que no habría pago debido a supuestas pérdidas económicas. Sin embargo, afirman que la única explicación que recibieron fue una hoja elaborada en Word donde se mostraban dichas pérdidas, sin presentar documentación adicional o evidencia que respaldara esa información.
Los trabajadores también señalan presuntas omisiones en materia de seguridad social, asegurando que algunos empleados laboran sin contar con seguro. Asimismo, denunciaron condiciones inseguras en la sucursal Benton, donde personal realiza trabajos en andamios sin el equipo de protección adecuado.
De acuerdo con los testimonios recibidos, existe además un ambiente laboral hostil. Los denunciantes describen al dueño de la empresa como una persona altanera y grosera con los empleados. Incluso cuestionan que mientras se argumenta falta de recursos para cumplir con ciertas obligaciones laborales, el directivo presuntamente se desplaza en camionetas blindadas y acompañado de escoltas.
Muchos trabajadores son padres y madres de familia que han soportado diversas situaciones por necesidad económica, pero consideran que la negativa al pago de utilidades fue “la gota que derramó el vaso”.
Además, denuncian presuntas represalias contra quienes cuestionan las decisiones de la empresa. Según relatan, un empleado que confrontó al jefe habría sido sometido posteriormente a jornadas más pesadas con el objetivo de presionarlo para renunciar. También aseguran que existe intimidación hacia personal femenino y represalias contra trabajadores que han solicitado documentación fiscal para verificar si efectivamente no hubo utilidades que repartir.















