El estreno de “La Captura”, producción protagonizada por Alfonso Herrera y Noé Hernández, volvió a poner bajo los reflectores una de las historias menos conocidas detrás de la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán ocurrida el 8 de enero de 2016 en Los Mochis, Sinaloa: la de los policías que estuvieron frente al narcotraficante después de su fuga.
La producción presenta a los agentes bajo los nombres de Arturo Carmona y Héctor Rosales; sin embargo, estas identidades son ficticias. Los nombres reales de los elementos que participaron en aquellos momentos nunca se han hecho públicos, como una medida para proteger su seguridad.
De acuerdo con información retomada de las crónicas del periodista Héctor de Mauleón, después de detener, custodiar y entregar a Guzmán Loera, los dos policías y sus familias habrían sido enviados al extranjero como agregados en embajadas para mantenerlos alejados de posibles represalias.
La situación habría cambiado años después. Con el fin del sexenio de Enrique Peña Nieto, la desaparición de la Policía Federal y la creación de la Guardia Nacional, los agentes regresaron a México.
Según De Mauleón, actualmente estarían “abandonados por el Estado”, al haber perdido la protección con la que contaron después de la captura.
La historia ha vuelto a generar interés a raíz de “La Captura”, que toma como punto de partida los acontecimientos reales de aquella jornada, aunque utiliza personajes y elementos dramatizados para llevarlos a la pantalla.
A más de una década de la captura de “El Chapo”, la verdadera identidad de los policías continúa reservada y existe poca información pública sobre su paradero actual.















