Imagínate que recibieras un anillo de compromiso tan grande que tuvieras que convertirlo en collar para poder portarlo. Pues eso le pasó a Elizabeth Taylor.
En 1969, Richard Burton quiso sorprenderla con un diamante extraordinario: el famoso “Taylor-Burton Diamond”.
La piedra había sido descubierta en Sudáfrica en 1966 como un diamante en bruto de 240 quilates. Después de ser tallada por Harry Winston, se convirtió en un espectacular diamante de 69 quilates.
Elizabeth Taylor intentó comprar el diamante en una subasta, pero Cartier terminó adquiriéndolo por un millón de dólares, superando la oferta de Richard Burton. Sin embargo, no pasaron ni 24 horas antes de que Richard negociara con Cartier la compra del diamante y pagara 1.1 millones de dólares por él.
El diamante fue montado inicialmente en un anillo para Elizabeth, pero había un pequeño problema: era demasiado grande y pesado para llevarlo en el dedo.
Así que el anillo terminó transformándose en un impresionante collar. Elizabeth lo llevó por primera vez en público durante los Premios Óscar de 1970, convirtiéndolo en una de las joyas más icónicas de Hollywood.















