La eliminación de Corea del Sur en el Mundial generó una fuerte controversia alrededor del cuerpo técnico de la selección. El equipo, que implementó exigentes métodos de entrenamiento durante el torneo, terminó en el tercer lugar de su grupo y quedó fuera de la competencia.
El entrenador fue duramente criticado por algunas de sus decisiones, entre ellas dejar en el banquillo al capitán Son Heung-min, una decisión que generó cuestionamientos debido a la posibilidad de que el jugador estuviera disputando su último Mundial.
Tras confirmarse la eliminación de Corea del Sur, el técnico presentó su renuncia de manera inmediata. Sin embargo, la polémica continuó, ya que la reacción de la afición y los medios surcoreanos aumentó la presión sobre él. Incluso algunas cadenas de televisión optaron por difuminar su rostro durante la conferencia de prensa.
Ante la situación, autoridades surcoreanas iniciaron una investigación para analizar las decisiones tomadas durante la participación del equipo en el torneo.















