Campos salía del área y jugaba con los pies. Ocupaba espacios que nadie se atrevía a ocupar, lo que obligó a establecer nuevos límites en el futbol. Marcó 30 goles oficiales siendo portero. Cuando un jugador reta al sistema, este termina por protegerse de él; ya no competía contra rivales, competía contra la estructura.
No desafió a los delanteros; desafió la idea misma de lo que debía ser un portero. Alteraba partidos completos sin siquiera tocar el balón. Jorge Campos no se adaptó al juego; él hizo que el juego se adaptara a él.















