Juan José Esparragoza Moreno, conocido como “El Azul”, fue uno de los narcotraficantes más discretos de México y su presunta muerte continúa siendo un misterio. A diferencia de otros líderes del narcotráfico, siempre mantuvo un perfil bajo, lo que contribuyó a que existan pocos registros públicos sobre su vida y actividades.
El 7 de junio de 2014 comenzó a circular la noticia de su fallecimiento a través de fuentes cercanas a su familia que hablaron con el semanario sinaloense Río Doce. Según esa versión, el capo murió tras sufrir un infarto luego de presentar complicaciones derivadas de un accidente automovilístico que le habría causado lesiones en la columna y la cadera.
Sin embargo, nunca se confirmó públicamente dónde ocurrió su muerte ni se presentaron pruebas forenses que la acreditaran de manera oficial. Además, la entonces PGR reconoció que no contaba con evidencia concluyente sobre su fallecimiento.
Las dudas aumentan porque, hasta la fecha, el FBI mantiene activa su ficha de búsqueda y señala que Esparragoza podría haberse sometido a cirugía estética para modificar su apariencia. Esta situación ha alimentado diversas teorías sobre una posible desaparición planeada para evadir a las autoridades.
Más de una década después, la falta de una confirmación oficial mantiene viva una de las mayores incógnitas del narcotráfico mexicano: si “El Azul” realmente murió en 2014 o logró desaparecer sin dejar rastro. Su caso continúa siendo uno de los episodios más enigmáticos en la historia reciente del crimen organizado en México.
Y ESTA ES LA HISTORIA DEL NARCO EN MÉXICO














