Este fin de semana, el creador de contenido Arturo Lemmen, mejor conocido como “El Arturito”, lamentó en redes sociales lo vacío que se encuentra el Valle de Guadalupe.
Internautas aseguran que el Valle de Guadalupe “se convirtió en otro Tulum”, un destino que durante años fue impulsado principalmente por el turismo extranjero, especialmente estadounidense. Ahora, incluso el turismo local ha dejado de visitar la zona debido a los altos costos.
Tras las declaraciones de “El Arturito” sobre la situación de la región vitivinícola más importante de México, surgieron cuestionamientos sobre quiénes están detrás de todo esto y quiénes permitieron que los precios aumentaran a tal grado que un lugar antes abarrotado hoy presente baja afluencia, incluso en temporadas consideradas altas.
Una de las consecuencias ha sido la reducción de bodas y eventos en la zona, afectando no solo a grandes vinícolas y hoteles, sino también a pequeños comerciantes y prestadores de servicios que dependían del turismo generado en el valle.
Usuarios se cuestionan el incremento en los precios de alimentos, hospedajes y experiencias turísticas, asegurando que esto provocó que tanto visitantes extranjeros como locales dejaran de considerar al Valle de Guadalupe como un destino accesible.
Las agrupaciones empresariales como “ProVino” o “ProValle”, integradas por empresarios del sector vinícola y turístico, son señaladas de haber inflado los costos en hoteles, restaurantes y eventos.
¿Quiénes integran estas asociaciones?
Entre los nombres se encuentran Fernando Pérez Castro, propietario de las vinícolas La Lomita y Finca La Carrodilla; Hans Backoff Escudero, fundador de Monte Xanic; Wenceslao Martínez Santos, dueño de la vinícola Relieve; y Keiko Nishikawa, publirrelacionista, quienes son señalados de provocar que el valle parezca un pueblo fantasma.














