Casi la mitad de la población mundial no iba a poder ver el evento futbolístico más importante del año. Esto luego de que la FIFA le pidiera a China 300 millones de dólares por los derechos de transmisión, pero perdió.
Durante casi 50 años, China ha transmitido los Mundiales a través de su televisora estatal, CCTV, y el contrato de derechos siempre se cierra entre seis y ocho meses antes del evento.
Este Mundial, como muchas otras cosas, ha sido épico. Todo comenzó cuando la FIFA llegó pidiendo 300 millones de dólares por los derechos de transmisión. China respondió: “Te doy 60 millones de dólares”.
Entonces, la FIFA decidió bajar su propuesta a 120 millones de dólares, pero China volvió a responder: “Te doy 60, y esa es mi única oferta”. La FIFA no tuvo otra opción que cerrar el acuerdo por 60 millones de dólares.
Así es, la FIFA otorgó un descuento cercano al 80 % a China. Pero muchos se preguntarán: ¿por qué China tiene tanto poder?
CCTV es la única empresa autorizada por ley para negociar la compra de los derechos de transmisión de eventos internacionales de gran importancia. No hay una segunda oferta, no hay competencia y no hay una negociación alternativa.
Si CCTV no compra los derechos, nadie en China puede ver el Mundial.
El poder de la FIFA funciona cuando hay competencia, pero en el momento en que el comprador no tiene competencia, como en el caso de China, cuya selección no clasificó al Mundial y donde medio país se encuentra dormido a la hora en que se transmiten los partidos, ese país no tiene prisa.
Es innegable el poder de la FIFA, pero no es infinito. Así es, China le dio batalla y ganó, dejando a la FIFA desplomada.















