Aunque el evento mundialista arrancó oficialmente este año, su historia puede rastrearse hasta el 2 de diciembre de 2010, cuando Joseph Blatter abrió un sobre en Zúrich y anunció a Qatar como sede de la edición de 2022.
La decisión sorprendió, ya que Estados Unidos era uno de los favoritos gracias a su infraestructura, capacidad económica y el respaldo del entonces presidente Barack Obama.
Años después, una investigación de las autoridades estadounidenses sobre presuntos actos de corrupción dentro de la F1FA derivó en el escándalo conocido como FIFAGate. El caso culminó en 2015 con el arresto de siete dirigentes en Zúrich y provocó la posterior renuncia de Blatter. En total, más de 40 personas y entidades fueron acusadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Pese al escándalo, Qatar organizó el evento mundialista de 2022. Posteriormente, en 2018, la FIFA eligió a la candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá como sede de la edición de 2026.
No existe evidencia que demuestre que la investigación estadounidense fue una consecuencia directa de la elección de Qatar sobre Estados Unidos. Sin embargo, aquella votación de 2010 marcó el inicio de una etapa de controversias, investigaciones y cambios dentro de dicha empresa que transformaron al organismo y al futbol internacional.
Por ello, el sobre que Joseph Blatter abrió en Zúrich hace 16 años puede considerarse, de manera simbólica, uno de los primeros capítulos de la historia que terminó conduciendo a la edición de 2026.















